LA FIGURA DE PEDRO MATO: DE SUS LEYENDAS Y SUS PRESENCIAS.

blankEs curioso lo intrigante que es a veces el mundo de las leyendas, esas historias que se urden alrededor de determinados personajes o situaciones, históricos o no, y en los que puede que haya parte de verdad y parte de leyenda.

La figura del Pedro Mato de Astorga es uno de esos casos, y aparte de la versión sobre la que yo me he apoyado para crear el libro que ya habéis tenido en vuestros manos, existe alguna otra leyenda en torno al mismo, como la que lo asocia a  un arriero maragato de los tiempos de la Guerra de la Independencia así llamado.

Esta versión fue recogida en su momento por Martín Martínez, periodista astorgano -que también fuera cronista de la ciudad, de la que dice corría por muchos pueblos de la cercana ribera del Órbigo, y lo cuenta de esta manera:

En el término de Estébanez de la Calzada, a la altura del Km. 341 de la nacional 120 se eleva un altozano al que se dice Monteaceite. Según la leyenda le viene el nombre de la Guerra de la 1ndependencia. Cuando las tropas francesas tenían sitiada la ciudad de Astorga Pedro Mato, un arriero maragato, suministraba a los cercados de aceite, vino y otros víveres; suministro, por otra parte, poco creíble que los franceses permitieran realizar. Pero las leyendas tienen, de vez en cuando, estas incongruencias, sino no serían leyendas.

Se dice que además, y ahí está la base de la leyenda, introducía junto con el aceite y el vino, cierta cantidad de doblones de oro, en cada viaje, para ayudar a los sitiados, cuyos doblones transportaba en los mismos odres que el aceite y el vino. En el punto de referencia los franceses tenían instalado un puesto de observación y control, por el que Pedro Mato había de pasar en cada uno de sus viajes; y en cada uno, al ser preguntado mostraba su mercancía abriendo los odres; sin embargo, en una ocasión, descubrieron el engaño, y con los doblones los franceses se cobraron la vida del arriesgado arriero que tantas veces les había burlado.

Motivo este fue para que la ciudad, a la que tanto ayudó, colocara su efigie en el lugar más visible y destacado de la población, ataviada con el traje típico de la profesión, y de esta manera honrara su memoria. En Estébanez, el otero, poblado de encinas, sigue denominándose Monteaceite, vaya usted a saber por qué razón, que alguna habrá, para tan significativo topónimo en una zona donde no se ha conocido, ni existe, un solo olivo”. Esto sucedería allá por el año 1808 en que los franceses llegaron a la zona. 

Yo me he quedado con la que ya le sitúa en lo alto de la catedral cuando llegaron los franceses y sitiaron Astorga en 1810 y que dice que como la giralda se movía con el viento, confundieron a Pedro Mato con un vigía y decidieron derribarlo. No lo consiguieron, a pesar de haber descargado toda su munición. La tradición asegura que, gracias a la intercesión de Pedro Mato, el ejército de Napoleón no consiguió pasar de Astorga y avanzar hacia occidente en la conquista del territorio peninsular. ¿Sería porque, tal como sucedía en la versión que a mí me contaban, de uno de los tiros le rompieron un dedo que cayó sobre los asaltantes matando uno, dos, tres… según la calenturienta imaginación del narrador?

La tradición dice que si lo miras muy fijamente puedes ver claramente como se mueve. Criada a sus pies, a cuyo alrededor sucedieron gran parte de mis tiempos de juegos, puedo aseguraros que esa visión es real cuando nubes y viento se dan la mano en torno a su figura.

ESTAS DIFERENTES LEYENDAS, no dan aclaración de su origen  y a día de hoy sigue sin encontrarse el dato que dé fe de en que momento y por qué circunstancias se colocó su figura en la torre de la Seo, aunque algunos historiadores e investigadores han dado con personajes que llevan su nombre

D. Antonio Viñayo habla de la posibilidad de que fuera un personaje que luchara en la batalla de Clavijo, cuya bandera se custodia en el Ayuntamiento de la ciudad

El propio Martín Martínez, encuentra en un documento en  Villafranca del Bierzo, en el que un tal Pedro Mato, allá por 1265, aparece como testigo de la firma de un acta notarial de una donación al Monasterio de Carracedo.

Y también aparece un Pero Mato, en la ciudad de Zamora, a modo de veleta, junto a otra muy famosa en la ciudad, personajes ambos de los que también se desconoce su origen.

LO MÁS LLAMATIVO DE TODO, descubrir que en tierras tan lejanas de estas nuestras como son las de la ciudad de Córdoba, cuentan también con una leyenda protagonizado por en tal Pedro Mato, Pero Mato o Pera Mato, basada en la historia de un médico muy famoso y apreciado en la ciudad que acaba cometiendo un crimen por motivos de “cuernos”. Parece que aún existe la calle donde tal hecho ocurrió, allá por el siglo XVI, conocida como “la escalerilla de Pedro Mato”.

Seguir el rastro de todos estos personajes y sus leyendas es una excusa estupenda para conocer otros lugares, ya sea a través de los libros o del viaje propiamente dicho. Yo la visita a Córdoba la tengo pendiente, que en mis viajes anteriores nunca topé con tal curiosidad.

 

 

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